El martes 14 de
febrero empezó mal para Frankie Parsons. No había leche para los cereales.
Visto este pequeño
problema decide vestirse y desayunar en un bar camino al trabajo. Se viste con
su traje color marrón y se calza los zapatos de siempre, coge las llaves y sale.
Va andando y se para
en el bar de la esquina, en la Cafetería Paraíso. Pide un café y un cruasán, que
devora con rapidez. Tiene hambre. El café no es de lo mejor que ha probado,
pero se lo bebe. Paga lo que debe y se va.
De pronto suena un
teléfono. Ring, riing. Es el de Frankie. Mira la pantalla y ve el nombre de
Jack Dentmont. Lo coge:
- ¡Ei Jack! ¿Cómo va
todo? ¿Ah, hay un caso? ¿Dónde? ¿En la calle Lincoln? ¡Voy para allá! - Cuelga
y se encamina hacia esa dirección, que está solo a cinco minutos.
Cuando llega se
encuentra a Jack y al forense al lado del cadáver de un hombre, vestido con una
bata blanca.
- Hola a todos, ¿Qué
sabemos?
- Buenos días
inspector Parsons. Los primeros indicios parecen indicar que se trata de un
suicidio. Pero hay que esperar a la autopsia para confirmarlo.
- Gracias Doctor
Green. - Luego mira a Jack y le dice - Supongo que sería de ese piso, ¿verdad?
– Y señala con el dedo un piso del edificio que tiene la ventana abierta.
- Sí, señor. Ya hay
alguien ahí procesando la escena.
- De acuerdo. Aún así,
vayamos a verlo.
Entran en el edificio.
De repente aparece una mujer vestida de enfermera que detiene a Parsons y le
dice:
- Señor Parsons, ¿puede
acompañarme? Debe tomar sus medicinas.
- Perdone señorita - responde
él un poco molesto. - Pero estamos en medio de un caso. No puedo perder tiempo.
Jack lo sujeta por el
brazo y dice:
- Frankie, ya lo
sabes, primero las medicinas.
El inspector Parsons
mira a Jack, su hombre de confianza, y contesta:
- De acuerdo. Pero que
sea rápido señorita. No hay tiempo que perder. Un cadáver me espera.
Jack y la enfermera se
lo llevan a la habitación 306 y le dan las medicinas, sabiendo que uno de los
efectos secundarios es el cansancio. Así pues, poco después de tomarlas,
Parsons dice:
- Oye Jack. Estoy muy
cansado ¿Puedes seguir tu con el caso? Necesito dormir un poco.
- Sí, señor. No se
preocupe. Todo está bajo control.
Cierran la puerta de
la habitación. La enfermera lo mira y dice:
- Muchas gracias,
Jack. Sin usted estaría mucho peor.
- No es ningún
inconveniente. Para mí es un placer poder estar un rato con él, aunque sea en
estas condiciones. Fue un gran inspector y un compañero mejor. Se lo debo. -
contesta Jack.
- Le acompaño hasta la
puerta - Antes de salir, quiere hacerle otra pregunta - Dicen que ahora es
usted inspector de homicidios, ¿es eso cierto?
- Así es. Hace poco me
dieron la placa. Y se lo debo todo a él. - Dice mientras recuerda todo lo que
Parsons le enseñó. - Por eso no me importa venir cuando me necesita.
- Me alegro por usted.
- Muchas gracias. - Se
despide mientras abre la puerta. - Nos vemos.
Sale, pero antes de
entrar en el coche echa un vistazo atrás y lee el nombre: Psiquiátrico El
Paraíso. Se vuelve hacia el coche y arranca mientras piensa: “Espero no acabar como él”.
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